Elvia Meléndez-Ackerman, Ph. D.

Elvia Meléndez-Ackerman, Ph. D.

Elvia Meléndez-Ackerman, Ph. D.

Entrevista a:
Elvia Meléndez-Ackerman, Ph. D.
Catedrática
Ciencias Naturales
Universidad de Puerto Rico

Por: Gabriela González Izquierdo

Cuando se piensa en la conservación, uno tiende a remontarse a áreas verdes y boscosas, paraísos cubiertos de plantas que albergan y alimentan a una amplia variedad de animales, algunos en peligro de extinción. No tendemos a pensar en nuestros patios, y mucho menos en los encintados que encontramos frente a nuestros hogares. Pero esa falta de conocimiento acerca de la función importante que desempeñan las áreas verdes residenciales puede producir efectos negativos a la larga, incluyendo la pérdida de biodiversidad, una disminución en nuestra seguridad alimentaria, entre otras consecuencias.

Eso afirma la doctora Elvia Meléndez-Ackerman, Catedrática de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, quien dirigió una de las investigaciones del proyecto San Juan ULTRA. Su investigación, que se enfocaba en estudiar la biodiversidad en áreas urbanas, específicamente dentro de áreas residenciales en la cuenca del río Piedras, pretendía, no sólo hacer un inventario de la cantidad de plantas y especies en la zona estudiada, sino indagar en cuanto a las percepciones y comportamientos de los residentes en torno a ellas.

La investigación se llevó a cabo a lo largo de dos años, durante los cuales se les realizó una encuesta de 50 preguntas a los residentes en las seis áreas residenciales seleccionadas para el estudio y se hizo un censo de vegetación, enfocándose en aquellas especies que tuvieran el potencial de acumular la mayor biomasa (tales como árboles, arbustos, palmas y hierbas grandes). Durante el proceso, se tomaron más de 27,000 fotografías de plantas, algunas de las cuales estarán destinadas a una publicación sobre el tema.

“La ciencia surgió de todo,” sostiene la doctora Meléndez-Ackerman. “Fue de abajo hacia arriba; no de arriba hacia abajo.” Eso, porque la ecóloga de plantas asegura que la investigación partió de unas preguntas pertinentes e innovadoras, gracias a un equipo interdisciplinario que permitió combinar las ciencias naturales con las ciencias sociales.

A corto plazo, la investigación liderada por Meléndez-Ackerman pretendía examinar el estado de la biodiversidad o infraestructura verde, y cómo se relaciona con los residentes. Es decir, que el estudio exploró qué tipo de plantas existían y cuántas, así como el rol de los residentes en torno a su manejo. También se recopilaron datos demográficos puntuales, para trazar posibles relaciones entre el manejo de áreas verdes y algunas características de los residentes, tales como su nivel de escolaridad, su nivel socioeconómico, entre otros datos.

En cuanto a hallazgos preliminares, se destaca que hay un alto nivel de biodiversidad en la cuenca del río Piedras: o sea, que existen muchas especies. Sin embargo, el 70 por ciento de las plantas censadas es de origen exótico, particularmente de carácter ornamental. Entre las especies más abundantes, resaltan los arbustos exóticos, tales como la cruz de malta o el hibisco. También se encontró que, en la mayoría de los lugares encuestados, pudo trazarse una relación entre nivel socioeconómico del hogar y el número total de plantas, aunque no con el número de especies. Asimismo, la cantidad de especies y de plantas están relacionadas con la cantidad de área verde en los patios: a mayor espacio, mayor número de especies y plantas.

Sobre los hallazgos, Meléndez-Ackerman destaca que la preferencia por las especies exóticas en las áreas residenciales, aunque no es inusual, puede redundar en una pérdida de servicios de ecosistemas, entre otros efectos negativos.

“Desde el punto de vista ecológico, algunas de estas especies exóticas pueden invadir y desplazar a otras especies, aumentar el riesgo de plagas que nos hacen más vulnerables al atacar a nuestras especies comestibles, y ocasionar una pérdida de nuestro patrimonio natural,” sostiene la investigadora. “Y en la medida en que las especies de animales nativos mantienen una relación con plantas nativas, esa conexión se pierde,” añade.

Es necesario, por ende, que tanto el ciudadano como el gobierno asuman una responsabilidad en cuanto a la propagación de especies nativas. Para eso, afirma Meléndez-Ackerman, hace falta una educación integrada que se enfoque en promover el manejo sustentable y el diseño sostenible en las áreas verdes urbanas.

Esta investigación concluyó recientemente, como parte del primer ciclo de investigaciones del proyecto San Juan ULTRA (Urban Long Term Research Area, por sus siglas en inglés), auspiciado por la Fundación Nacional para las Ciencias (NSF, por sus siglas en inglés) y el Servicio Forestal de los Estados Unidos. San Juan ULTRA tiene como propósito ulterior desarrollar estudios que arrojen luz sobre la situación social, económica y ambiental de la ciudad de San Juan, con el fin de promover su desarrollo sostenible.

“San Juan ULTRA me ha ayudado como científico a darme cuenta que las prioridades de la gente, de los gobiernos, no necesariamente están ligadas a la conservación,” admite la ecóloga. No obstante, ella se mantiene optimista de que las futuras ramificaciones de este proyecto aporten al desarrollo de políticas públicas que reúnan la “ciencia con los valores”.

Por el momento, la investigación se encuentra en el proceso de tabular sus resultados y las fotografías tomadas. Próximamente, se publicará una guía de plantas residenciales en la cuenca del río Piedras. Por otro lado, los próximos pasos incluyen la redacción de propuestas y búsqueda de fondos para financiar investigaciones relacionadas.