Tischa A. Muñoz-Erickson

 

Tischa A. Muñoz-Erickson

Project Leader and Co-PI, San Juan ULTRA
IGERT Fellow, School of Sustainability, Arizona State University
Por: Gabriela González Izquierdo

La naturaleza consiste de una red compleja de ecosistemas, donde especies de organismos interaccionan continuamente con su entorno. En nuestro esfuerzo por comprender ese mundo natural y posicionarnos dentro de él, los seres humanos hemos desarrollado otras redes, complejas e intricadas también, que se han materializado a través de nuestros sistemas sociales, políticos, económicos y culturales. Nuestro conocimiento sobre la naturaleza y nuestra toma de decisiones acerca del manejo o el uso adecuado de los recursos naturales, se dan muchas veces desde estos sistemas humanos, organizados en la forma de agencias gubernamentales, entidades educativas y/o sin fines de lucro o grupos comunitarios.

La manera en que estas diferentes entidades o grupos se relacionan entre sí fue precisamente lo que se propuso analizar Tischa A. Muñoz-Erickson, Co-Investigadora Principal y Gerente de Proyecto para San Juan ULTRA. Y es que este proyecto, que se enfoca en desarrollar estudios que contribuyan el desarrollo sostenible de la cuenca hidrográfica del río Piedras y de la ciudad de San Juan, requiere la colaboración de diversas entidades, equipos de trabajo y disciplinas.

“Cuando comenzamos a conceptualizar el proyecto, sabíamos que queríamos crear un programa que hiciera ciencias, pero que sirviera para mejorar la toma de decisiones,” señala Muñoz-Erickson, quien maneja diferentes aspectos de San Juan ULTRA, incluyendo la coordinación y colaboración con diferentes entidades gubernamentales, privadas y sin fines de lucro.

Antes de concretar los estudios que se llevarían a cabo, Muñoz-Erickson y su equipo estudiaron las iniciativas de los diferentes “actores” dentro del contexto institucional en torno a la conservación y el manejo de áreas verdes, así como sus estrategias de comunicación o diseminación de información. Como parte de su metodología, una vez identificaron a estos actores, se propusieron examinar cómo colaboran y comparten información, y si esa información está llegando adonde tiene que llegar. Esto, con el propósito de evaluar su capacidad institucional para generar conocimiento.

Entre los actores o grupos analizados, se incluyeron entidades locales sin fines de lucro, tales como el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, entidades educativas, tales como la Universidad de Puerto Rico, agencias estatales como el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), entre otros. Pudieron determinar que, a nivel local, los grupos comunitarios se encuentran bastante vinculados entre sí. Sin embargo, a medida que se entra en lo estatal, comienza a darse una ruptura en el proceso de comunicación o en el flujo de conocimiento.

Consciente de la necesidad imperante de cerrar esa brecha de comunicación para garantizar el éxito de iniciativas que apunten hacia un desarrollo sostenible, Muñoz-Erickson apuesta a que San Juan ULTRA provee un excelente punto de partida para cumplir ese propósito, porque forma parte de una red.

“San Juan ULTRA mantiene un consorcio, donde la idea es que se comparta la información a través de diferentes foros y talleres participativos,” explica la investigadora, quien, por otro lado, obtendrá en mayo del 2012 su doctorado en Sostenibilidad de Arizona State University, a través de un programa innovador que utiliza un enfoque transdisciplinario para atender diversos retos mundiales, incluyendo el desarrollo, la conservación, así como asuntos de política pública y gobernanza.

Los talleres participativos, donde se invitan a los miembros de las diferentes entidades y comunidades, brindan una oportunidad para compartir ideas y discutir posibles soluciones. Algunos de estos talleres se llevaron a cabo previo al lanzamiento de San Juan ULTRA, con el fin de palpar las preocupaciones y los puntos de vista de estos diferentes grupos. Este insumo fue esencial a la hora de determinar las investigaciones que se estarían desarrollando.

“San Juan ULTRA comenzó por un interés genuino y una necesidad de tener un espacio donde hacer investigaciones interdisciplinarias para enfrentar los problemas del ambiente urbano,” sostiene Muñoz-Erickson.

Y para enfrentar esos problemas, el proyecto ha resuelto brindarles continuidad a los esfuerzos participativos, donde la comunicación entre las diferentes entidades será instrumental para alcanzar un bien común. Con el cierre de la primera fase de San Juan ULTRA, Muñoz-Erickson y su equipo confían en que el futuro del proyecto depara colaboraciones más estrechas, donde se comiencen a sentir los cambios a medida que se vaya cerrando la brecha en el flujo de información.

Y eso, dentro de un sistema donde la naturaleza se ha convertido en política pública, y donde nuestra relación con ella aparenta estar cada vez más mediada por leyes y reglamentos, ofrece un soplo esperanzador para aquellos quienes, en el fondo, reconocen que el ser humano es sólo una especie más dentro del plano superior de la vida en este planeta, y que debemos rescatar nuestro vínculo con aquello que sostiene nuestras vidas: la naturaleza, dentro y fuera del entorno urbano.